El timo de la estampita

10/03/09 - 19:50H

En los próximos días todos los allegados comprobaréis cómo intentaremos asaltaros los bolsillos para financiar el lanzamiento discográfico (en vinilo y cd! todavía vivimos en el siglo XX) de LAS MISAS.

Para ello, hemos impreso unas estampitas que venderemos a la módica cifra de 10 PAVOS y que darán derecho a sendas copias (LP y CD) del álbum una vez producido lo que es físicamente. Si alguien a quien no conozcamos personalmente, está interesado en adquirir una de estas estampitas-bonos, puede ponerse en contacto con nosotros en labocapro-en-hotmail.com. Gustosos atenderemos sus deseos.

Estampita de Juan de la Cruz - Laboca Las Misas¿Por qué pintamos en el bono de financiación nuestra versión de Juan de la Cruz?

Rendir homenaje a un tipo como Juan de Yepes Álvarez es nuestra guinda a este fin del ciclo nocturno de Laboca.

Tachado de "incomprensible", "ilógico", "oscuro", "enigmático" y "molesto", el de la Cruz se nos aparece como un apestao para las corrientes artísticas de su tiempo. Vinculado de tal manera a otras tradiciones culturales que le hacían irritantemente sospechoso para la gilipollez dominante, Juan es alguien para quien su canción es intensidad y peligro.

Nos mola como pasa del discurso y bombardea con imágenes potentes, incorrectas, descuidadas, que suenan jodidamente nuevas. Nos ponemos en trance con sus sentidos múltiples, mientras saboreamos nuestras equívocas y contradictorias sensaciones.

Nos pone gorda la lengua para hacerla más capaz y destruye de los límites de la interpretación para sus fans. Pero nos exige conducir sin luces a toda ostia sus curvas a través de diferentes marcos de referencia. Estamos hablando de alguien que conoce la ortopedia del lenguaje para expresar lo que se vive. Alguien que, preso, escupe versos delirantes y que se fuga de la cárcel como sus rimas se piran de los límites simbólicos habituales.

En fin, este fraile mima el misterio como si fuera parte del paisaje material, de su propio cuerpo travestido en amante desbocada. Señalando al puto vacío con el que está fabricada la realidad.

Tratándose de un hambriento del siglo XVI, lo de menos es que acabase en la iglesia y usando como coartada el aparato teológico del dios de los cristianos para defender su escritura visionaria y su cuello.

Todos los Mordiscos

ELAGUABE